Un año que estará en mi memoria para siempre

Miro un poco hacia atrás y encuentro mayoría de cosas positivas en este año maravilloso. El 14 de junio gané mi primer torneo del PGA Tour y ese logro significó un sueño hecho realidad. Yo sabía que era posible, que tenía las condiciones para conquistar un título de estas características, pero una cosa es el deseo y la intención y otra es llevarlo adelante y concretarlo. No son muchas las historias de ese tipo que terminan con final feliz. Sin dudas, la coronación en el St. Jude Classic, en Memphis, fue una gran realización para mi carrera, y más en la forma en que cerré el torneo, con un birdie para un total de 267 golpes (-13), con cuatro golpes de ventaja sobre el inglés Greg Owen. Para mí es un orgullo haberme incorporado a la galería de campeones argentinos de la principal gira de Estados Unidos, al lado de Roberto de Vicenzo, José Cóceres, Ángel Cabrera y Andrés Romero. Y para mayor satisfacción todavía, en octubre se sumó Emiliano Grillo, también formado en el Chaco Golf Club y con quien estuve en el Frys.Com para festejar su victoria en el green del 18.

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A los 37 años, siento que esta temporada maduré enormemente como jugador; puedo sentir el respeto que me tienen los colegas al verme ya como ganador del PGA Tour. La situación cambia a tu alrededor cuando inscribís tu nombre en una copa. Es buenísimo que a partir de ahora pueda elegir los torneos, al contar con dos años más como miembro de la gira. Las puertas se me abren de par en par pensando en 2016, una temporada que arrancará temprano en Hawaii y que tendrá un pico muy importante en abril, con el Masters. Imagínense las ganas que tengo de traspasar las puertas del Augusta National y empezar a practicar esa hermosa cancha que siempre vi por televisión.

Pero antes de proyectarme a lo que vendrá, quiero hacer un último repaso de todo lo bueno que sucedió estos meses. ¿Y saben qué? Es cierto que me relajé después de haber ganado en Memphis, pero después recargué energías, despejé la mente y llegué a la tercera etapa de la FedEx Cup. De alguna manera, en esos torneos volví a ser el que había triunfado a mediados de año, más allá de que no me alcanzó para llegar a la última etapa. Justamente ése va a ser mi objetivo para 2016: ganar mi segundo torneo del PGA Tour y terminar entre los 30 mejores de la FedEx Cup.

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Finalmente, mi triunfo en Praderas de Luján, que significó mi tercera victoria consecutiva en el Personal Classic, fue la mejor manera de cerrar este año, en el que alcancé mi mejor ranking histórico (124°). Son tantos los incentivos para 2016 que el entusiasmo viene solo, no hace falta encontrar motivación extra en otro lado. No hay secretos en esto: el esfuerzo, el entrenamiento continuo y el sentido de superación.

 

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Ahora tengo uno de los partidos más importantes, luego de muchos años de estar juntos y de criar dos hermosas hijas: en diciembre nos casamos con Pamela. Estoy practicando mucho para ese momento, creo que me van a temblar las piernas un poco más que en el tee del hoyo 72 de Memphis. Y luego sí, a descansar y a dedicarme de lleno a mi familia. Mi mujer y mis hijas me acompañarán en el primer tramo de la temporada, una forma ideal de arrancar 2016 y la luna de miel. En paralelo, la tranquilidad de tener como respaldo a mis sponsors: Mercedes Benz, Banco Hipotecario, TaylorMade y Titleist.  ¡Gracias a todos por acompañarme siempre!