El Masters de Augusta: una experiencia invalorable en un campo de ensueño

El Masters de Augusta: una experiencia invalorable en un campo de ensueño

El gran salto de un golfista profesional, su afianzamiento, se produce con el acceso a los Majors. Y Fabián Gómez, gracias a su doble conquista en el PGA Tour, empieza a familiarizarse con las citas grandes: el año pasado ya formó parte del PGA Championship y en abril de este año ingresó en el torneo de Grand Slam más exclusivo de todos: el Masters. Aquel triunfo en Memphis le había dado el pasaje para incursionar por primera vez en el Augusta National, un campo con miles de secretos por descubrir.
“Si bien mi objetivo era quedar top 5 y garantizarme un lugar el año que viene en este torneo, mi experiencia en el Masters fue impresionante, estoy contento”, comentó Fabián, que empleó vueltas de 77 y 80, con un total de 157 (+13).El mismo día que llegó, el domingo previo, se volcó a la práctica y cada minuto resultó productivo. Hubo un deslumbramiento lógico por llegar por primera vez a ese “pedazo de cielo en la Tierra”, como describiera alguna vez el venezolano Jhonatan Vegas. Pero enseguida, el chaqueño y su equipo (Mariano Bartolomé, Dave Stockton, Coco Monteros) pusieron manos a la obra para intentar domar este par 72 que sacó de quicio hasta al propio Jordan Spieth, víctima de un cuádruple bogey en el hoyo 12 de la jornada decisiva. Ya en pleno torneo, Fabián comentaba: “Una cosa es jugar solo, como aquel domingo, y otra con el público por todos los hoyos, porque la verdad es que andan por todos lados. Pero la gente se porta bien. Acá lo fundamental es olvidarse de los espectadores y no pensar que están viéndote desde el tee del uno. Es una cuestión muy mental”.
El jueves, el jugador formado en el Chaco Golf Club tuvo un trayecto de ida bajo control (+1), pero a partir del hoyo 10 la ronda se le empezó a complicar. El viernes salió decidido a pelear el corte, que estaba al alcance, sin embargo la cancha le hizo pagar como a tantos, en un día de viento endemoniado. No conforme con haber quedado al margen, Gómez siguió practicando en Augusta el fin de semana, ilusionándose con un muy pronto regreso. Para nadie es sencillo el debut en este trazado pergeñado por Alister MacKenzie, pero el chaqueño sabe que es una cuestión de prueba y error. Asimismo, el martes se había nutrido de los consejos de Angel Cabrera, campeón en 2009 y compañero de práctica aquel día junto con su coterráneo Emiliano Grillo.
Más allá del acompañamiento de varios allegados y amigos de su provincia durante la semana del Masters, Fabián también se dio el gusto de participar del Torneo de Par 3 que se realiza cada miércoles previo en la minicancha contigua al campo principal. Pamela, su esposa, actuó como su caddie, en una jornada donde los jugadores y las viejas glorias aprovechan para compartir un momento inolvidable junto con familiares.
Cuando Gómez contempló el domingo la victoria del inglés Danny Willet, dueño del saco verde, terminó de caer en la cuenta de que él también había sido partícipe de una cita que trae aparejada una experiencia invalorable, que suma para el futuro próximo. Otro sueño se le hizo realidad.